LLEGARON
- Todo lo que es oro no siempre resplandece,
- No todos los que vagan estan perdidos;
- Lo viejo que es fuerte no se marchita,
- A raices profundas no las alcanza la escarcha.
- De las cenizas un fuego será despertado,
- Una luz surgirá de las sombras;
- Renovada será la espada que fue rota,
- Aquel sin corona una vez más será rey.
- De "El señor de los anillos"
- 1905: Luisa Carnés, escritora
- - generación del 27 (f. 1964)
- A los once años aprendí un oficio. Entonces, quizás, surgieron en mí las inquietudes, que aún no me han abandonado, las preguntas a las que todavía no he hallado contestación. ¿Por qué las mujeres se odian entre sí tan terriblemente? -
- De una entrevista .
- 1951: Rosa Montero, periodista
- y escritora española.
SE FUERON
"El arte es una herida hecha luz, decía Georges Braque. Necesitamos esa luz, no sólo los que escribimos o pintamos o componemos música, sino también los que leemos y vemos cuadros y escuchamos un concierto. Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable."
De "La ridícula idea de no volver a verte".
La luz de mis ocho años fue
el sol del mediodía en la piscina:
aquella ruda victoria de vencer el agua,
el terror de sumergirse y no salir
(sólo te visito, infierno,
Si estoy seguro de poder dejarte).
1882: William Harrison Ainsworth,
novelista inglés (n. 1805).
Rookwood (fragmento)
"Dick Turpin iba silencioso, como preocupado. Y tanto Peters como Batanero no intentaron hacerle preguntas. No sabían porqué asunto se habían puesto en camino ni adónde iban. Pero ya estaban habituados a la forma de ser de su jefe. Por otra parte, poco les interesaba. Se habían puesto incondicionalmente a las órdenes de Dick Turpin y con él habían vivido aventuras inenarrables. Al lado de un hombre del temple y la audacia de Dick, que exponía su vida constantemente en su lucha sin cuartel contra los poderosos, habían dado muestras de arrojo y de nobleza. Porque Dick exigía de sus hombres solamente valor e hidalguía, para defender a los desheredados, a los menesterosos, y a todos aquellos que fueran víctimas inocentes de la injusticia y del despotismo. El había sufrido en carne propia la maldad de los hombres sin escrúpulos y había jurado vengarse. Sus camaradas lo sabían y se habían unido a él para vencer o morir a su lado."
Un asteroide lleva su nombre
- Las aventuras del buen soldado Svejk (fragmento)
- "La misa y los sermones eran una bonita interrupción del aburrimiento de la prisión militar. Lo que importaba no era acercarse a Dios sino la esperanza de encontrar un cigarro o una colilla de puro en el pasillo o en el patio. A Dios lo desbancaba por completo una pequeña colilla extraviada sin esperanzas en un escupidero o en el suelo, en medio del polvo. Este pequeño objeto pestilente vencía a Dios y a la salvación del alma.Y luego seguía el sermón, esa grandiosa broma. No obstante el capellán castrense, Otto Katz, era un hombre encantador. Sus sermones eran de una amenidad poco común, cómicos, agradables en el aburrimiento del arresto militar. ¡Sabía desbarrar tan bien sobre la infinita gracia de Dios, edificar espiritualmente a los salvajes detenidos y a los hombres sin honra! Sabía blasfemar a la perfección desde el púlpito y desde el altar. Desde el altar vociferaba maravillosamente el Ite, missa est, decía la misa de una manera original confundiendo su orden, y cuando ya estaba muy borracho inventaba nuevas oraciones y una nueva Santa Misa, su propio rito, una cosa nunca vista.
.
Un Día en el exilio
Un día en el exilio
casa sin puertas ni ventanas
Sobre un pizarrón blanco
anotado con carbón
el tiempo.
En el cofre
las máscaras mortales
Adán
Abraham
Asuero
Quien conoce todos los nombres
un día en el exilio
donde las horas se agachan
para subir desde el subsuelo
al cuarto
Sombras reunidas
en torno del resplandor
de la lámpara eterna
con diez dedos sombríos
narran sus historias
a lo largo de los muros.
"Escribí `Los cipreses creen en Dios´ en París. Entretanto, mi mujer y yo no poseíamos más que la ropa que llevábamos puesta. Todo era prestado: el piso, la comida, el papel en el que escribía la novela...; hasta la máquina de escribir, que era checa. Le faltaba la tilde de la letra Ñ, que luego había que añadir a mano a lo largo de los 900 folios"
De entrevista.
De entrevista.
“Durante mi madurez viví la época de la revolución en la cual me involucré con pasión y optimismo, aún después que nuestras utopías se habían derrumbado. ¿No habré sido una privilegiada y deba cantar en el ocaso de mi existencia junto a Violeta Parra «Gracias a la vida que me ha dado tanto»?”


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