LLEGARON
Los misterios de París (fragmento)
"Casi todos los días el canto matinal de la joven estimulaba a los canarios que más perezosos que su ama, no salían del nido tan de mañana. Entonces comenzaban los desafíos, la porfía de notas claras, sonoras, argentinas, en las cuales no siempre la victoria era de los pájaros. Alegría no cantaba: por primera vez en su vida tenía una pesadumbre. Hasta entonces algunas veces le había causado impresión el aspecto de la miseria de Morel, mas los pobres están demasiado hechos a semejantes cuadros para que su vista les cause un efecto duradero. Después de socorrer casi diariamente a esos desgraciados según se lo permitían sus medios y de llorar sinceramente con ellos y por ellos, sentíase a la vez conmovida y satisfecha; conmovida de sus infortunios, satisfecha por haberse mostrado compasiva. Esto, sin embargo, no era una pesadumbre, porque bien pronto la natural alegría del carácter recobraba su imperio, y además no por egoísmo sino por un sencillo efecto de la comparación se encontraba tan dichosa en su cuarto saliendo del horrible recinto de la familia de Morel, que su tristeza quedaba al punto desvanecida."
Noviembre
Cautivo del invierno en mi habitación
Y cansado de tantas esperanzas mentirosas,
lo veo en un cielo de noviembre,
dejando a los últimos migradores.
Ellos sufren bien bajo esta lluvia;
Pero, en el país soleado,
creo que un rayo limpia
y calienta el pájaro mojado.
Mi alma es como una curruca
triste bajo un cielo lluvioso;
El sol cuya alegría está hecha
es la mirada de dos hermosos ojos;
Pero lejos de ellos ella está exiliada;
Y, más que estos pájaros, mártir,
no puedo tomar mi vuelo
y no tengo derecho a irme.
En este mármol-hombre todo piensa,
es todo él un pensamiento triste
del bloque níveo que al cincel resiste
llamado al ser con voluntad inmensa.
Este, frente al misterio que lo aprensa
resume su alma y su callar persiste...
Monólogo de piedra que reviste
de luz perenne su blancura densa.
El creador del eterno pensativo
apagó en esta abscóndita pupila
el anhelo que en su alma estaba vivo,
lo alzó esfinge ante vulgos y ante sabios...
Y la flor del silencio abre tranquila
la exánime corola entre sus labios.
A VUESTROS CUERPOS DISPERSOS – FRAGMENTO -
"Al despertar después de la muerte en ese valle, junto a ese río, no había tenido poder para defenderse de las dudas que existían en todo hombre expuesto a un acondicionamiento religioso desde temprana edad y a una sociedad adulta que predicaba sus convicciones en toda ocasión."
Las viejas campanas
«…Van madurando aquellos viejos días
que me aleja el silencio y el reposo…»
JMV
Oigo viejas campanas que llegan del pasado,
campanas de la tarde en los pueblos tranquilos…
Campanas que no he visto, y ahora están cantándome
desde los dulces valles del pasado difunto.
Venid conmigo, entrad a la sombra que llega.
Cantad, pues sois tan leves que no puede decirse
si sois un sueño muerto o si es que estáis distantes,
porque la lejanía confunde espacio y tiempo.
Éste es el tiempo triste de nacer con recuerdos.
Cuando yo vine al mundo, habían muerto cosas
que he crecido esperando. Y yo no lo sabía,
las suponía cerca, tal vez tras de mi casa,
tal vez tras de esos montes a donde van los pájaros.
Y el rumor del poniente era su voz remota.
No sé, yo no sé qué eran las cosas que esperaba.
Sé que era algo sencillo. Eran dulzuras mínimas.
Quizá mañanas claras, quizá rumor de fuentes,
quizá campos amigos donde Dios paseaba,
o era el amor, a salvo del viento de la historia,
o el conversar despacio de las cosas sabidas…
EL MUSEO DEL PERRO
Harry Radcliffe es un brillante arquitecto premiado por sus trabajos, un hombre singular de agudo ingenio. Es al mismo tiempo un oportunista dispuesto a sacar partido de cualquier situación y de cualquier fémina que se cruce en su camino. A fin de cuentas, a los «genios» se les perdona todo. Ahora Harry se ve cortejado y perseguido por el acaudalado Sultán de Saru para que diseñe un edificio muy especial. Y es que el sultán tiene una pasión que se sitúa por encima de todo: los perros. De modo que, ante el temor de caer asesinado, desea erigir el monumento definitivo, un Museo del Perro de presupuesto astronómico.
LA NOCHE SOÑADA
SE FUERON
ARTEMIS
La treceava vuelve… Vuelve a ser la primera;
y la única es siempre, o el único momento;
pues, tú, reina ¿quién eres? ¿la primera o la última?
Y, tú, rey ¿el amante único o el postrero?…
Amar a quien amé desde la cuna al féretro;
¡la que yo amaba solo aún me ama tiernamente!
Es la muerte o la muerta… ¡Oh delicia! ¡Oh tormento!
La rosa que sostiene no es rosa, es Malvarrosa.
Santa napolitana de manos que son fuego,
rosa de alma violeta, flor de la santa Gúdula:
¿encontraste tu cruz en los cielos desérticos?
¡Rosas blancas, caed! que insultáis a mis dioses,
caed, fantasmas blancos, de vuestro cielo ardiente:
-La santa del abismo es más santa a mis ojos.
EL AUTÓMATA -
—¿Quién habría pensado, cuando fabricaron al primer duplicado humano, que hoy, apenas medio siglo después, estaríamos luchando por defender nuestras vidas contra personas exactamente iguales a nosotros, si exceptuamos que ellos son eunucos por naturaleza?
El autómata prestaba una vaga atención al diálogo de los dos invisibles interlocutores. De vez en cuando asentía, cuando sus observaciones le recordaban algo que había casi olvidado. Los duplicados humanos recibieron, al principio, el nombre de robots. Pero éstos, resentidos por tal denominación, la cambiaron por la de Tobor, o sea, robot al revés. Los Tobors habían demostrado ser grandes científicos, y en los primeros tiempos nadie advirtió la rapidez con qué se posesionaban de todos los cargos científicos en todos los lugares de la Tierra.
Tampoco se observó inmediatamente que los Tobors estaban llevando a cabo, en secreto, una campaña de duplicación a una tremenda velocidad. El gran golpe para la masa humana tuvo lugar cuando los gobiernos secretamente conducidos por los Tobors, en todos los continentes, dictaron leyes simultáneamente declarando que, a partir de aquel momento, la duplicación sería la única forma de procreación permitida. El sexo se prohibió con una penalidad de multa para la primera transgresión, la cárcel para las siguientes, para los recalcitrantes, en fin, los Tobors inventaron un proceso que convertía a los delincuentes en autómatas.
La educación de Oscar Fairfax (fragmento)
"Pasó un tiempo considerable antes de que me aventurase con otro libro, y cuando lo hice, fue con la aprobación o, al menos, con la benigna indiferencia de mi esposa. En 1935 ya hacía unos años que habíamos vuelto a Nueva York, y durante aquel tiempo había dedicado mis mejores esfuerzos al trabajo en la oficina. Mis socios, que profesaban admiración por mi capacidad diplomática con las personas, o quizá la consideraban superior a mis habilidades jurídicas, me habían confiado la administración interna de la empresa que, de cualquier modo, me gustaba mucho más que la práctica de la abogacía.
Me gustaba estar al tanto de los problemas personales de los oficinistas y de los demás empleados, y me preocupaba por hacer de la empresa una especie de familia. Los salarios, la asignación de despachos y las condiciones laborales no eran mi única responsabilidad; me encargaba también de la salud y de los problemas domésticos de todos mis empleados. Y organizaba eventos sociales: comidas para los abogados, un baile para el personal, una excursión al club de campo de Long Island en primavera. A algunos de los socios más antiguos estos entretenimientos les parecían un derroche, pero los más jóvenes me apoyaban, y creo que puedo enorgullecerme de haber sido un pionero de la humanización de la antigua «fábrica del derecho».
Indeseable
No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.
Fragmentos (fragmento)
"Salvamos
a personas
que no existen
Ningún juego sin el temor
de que lo real
se vuelva irreal
Cae nieve sobre mi infancia
De todos los muertos a los que he visto
al que recuerdo con mayor claridad es a mí mismo
La perfección ya existe
Solo es necesario llenarla
con toda la basura posible
Puedo hacerme a la idea de que mi vida acabará
pero no que no vaya a existir
Dios ni me ha traicionado ni ha existido
Eso que existe al desaparecer
Yo no soy el que soy
sino el que ha vuelto desde mí mismo
Se debería estar presente en la obra propia
de esa manera en que no queda rastro de uno mismo
Deja la luz
sobre la pequeña sombra
que eras
El lenguaje es el precio que pagamos
Hacerse consiente del tiempo es desnudar la vida para la muerte
Fragmentos, faltó perfección
Qué se rinde primero
El tiempo o sus sombras
Sasha pregunta en la oscuridad
Quién era yo antes de nacer
Lo que no puedo perdonar debe perdonarse
Los monumentos conmemorativos más visitados se componen en gran medida de amnesia
Como si Dios se hubiese vestido
de ser humano, como himno
de la destrucción
Sino que el ser humano ama por encima de todo no lograr su objetivo
Lancé al aire las cenizas de mi madre
y quedaron allí, sin caer nunca. "




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