Lo ultimito

jueves, 15 de enero de 2026

13 DE ENERO

 

Escritor de literatura infantil

LA PERLA DE BEN

"Bill Mosely se soprendió cuando el hombre que él creía indefenso se presentó ante él en tono amenazante. Se alzó precipitadamente con una expresión de acuciante alarma en su rostro.
Richard Dewey hizo una pausa y se enfrentó a él, con el ceño fruncido, mientras le inquiría:
-¿Te has atrevido a maltratar a mi siervo, sinvergüenza?
-Mira, extraño, dijo Mosely en un intento de bravuconada, ten mucho cuidado conmigo, porque soy un mal hombre. Lo soy.
-No me cabe la menor duda, matizó Dewey despreciativamente.


Autor de la letra del Himno Olímpico

La muerte de los antiguos


«Están encerrados aquí, entre las tumbas.
Están ocultos entre los manuscritos.
-¡Que la creación no llore por ellos como si hubiesen muerto!-
¡Oh las fuentes diáfanas del Pensamiento,
los cielos clarísimos del Arte,
los Inmortales y los Hermosos!

Son los maestros de la Verdad,
los seguidores de la intacta Belleza,
ancianos, ilesos, completamente jóvenes
y soles que se te entregan para que goces
siempre de ellos en la frescura de un abril.
Los Inmortales y los Hermosos.

Desde las playas de Jonia
y desde el cielo de Atenas que todo
lo convierte en espíritu cuando respira,
y desde la tierra inmaculada de Grecia,
la Sabiduría, la Palabra, el Ritmo.
Los Inmortales y los Hermosos.

Son los Platón y, tras ellos,
los filósofos, héroes de la Idea,
y la Virtud con ellos va diciendo: «Soy la valentía».
Son los Horneros y, tras ellos,
todos los cantores y los creadores de los Olimpos.
¡Los Inmortales y los Hermosos!

Abandonan su última patria
impulsados por un soplo en verdad impetuoso.
Se convierten en gitanos y hebreos,
pero siempre son vencedores, aunque sin casas.
Y se convierten en ciudadanos del mundo,
los Inmortales y los Hermosos».


Escritor de cuentos de fantasia y terror

El extraño caso de Avoosl Wuthoqquan


Avoosl Wuthoqquan, el prestamista más rico y avaro de todo Commorión, y, en consecuencia, de todo Hyperbórea, fue sacado bruscamente de sus sueños por la voz aguda y quejumbrosa. Observó al pedigüeño con mirada airada y poco amistosa. Mientras caminaba hacia su casa aquella noche, sus meditaciones estaban espléndidamente repletas de metales brillantes y preciosos, de monedas y lingotes, de objetos de oro y de plata, llameantes gemas ensartadas en ristras, ríos y cascadas de piedras preciosas, todo ello llenando los cofres de Avoosl Wuthoqquan. Ahora la visión se había desvanecido, y esta voz desagradable e intrusa le imploraba una limosna.


CUENTOS



Ultimatum a un joven poeta


Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
Y también madre
Amigo
Y alcohol y cama y mesa
Y el hijo concebido a dulces empujones
Y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de muerte
Y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla

Que el pan sea pan y mar el mar
Y el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea

Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos
Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje a un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo


POESIA, MAS POESIA



LA CONSPIRACIÓN DE LOS IDIOTAS


"Cuando un acontecimiento baladí, pero fuera de programa, imponía una variación a su actividad reiterativa, entonces sobrevenía algo parecido a cuando se corre el dial de la radio: un caos de gruñidos y sibilancias. Daba manotazos ciegos en el mar de la calle hasta que mi brazo, como madero salvador, lo reinstalaba nuevamente en su riel. Miguelito volvía a funcionar. Esto confirmó mi sospecha sobre la analogía entre el robot y el oligofrénico. Y las tremendas conclusiones que esta analogía aportaba sobre el futuro de todos los humanos. 




COMO SER LA OTRA MUJER

"Susurra «No te vayas todavía» cuando se deslice de tu cama antes de salir el sol y tú estés allí, tendida boca arriba, refrescándote, desnuda entre las sábanas y oliendo a un sudor de almizcle, de cebolla. Siéntete gris como una toalla abandonada en unos vestuarios. Míralo mientras se vuelve a poner los pantalones, el suéter, los calcetines y los zapatos.



PASIONES ROMANAS

A veces, el mañana no llega nunca. Mañana quiere decir futuro inmediato, lo que sucederá cuando nos despertemos, pasada la noche. Significa pocas horas de espera. Tenemos que tener paciencia hasta que nace un nuevo día. Al día siguiente, Ignacio no volvió a Mallorca. Le dio a Dana una excusa de última hora. Le dijo que los médicos le retenían, que estaba pendiente de unos informes, que no sufriera. Como la pilló por sorpresa, se quedó muda. Vivía una situación que no se habría imaginado. Era el hombre al que amaba, ¿cómo podía actuar de aquella forma, indiferente a la angustia de la espera, como si su dolor no existiese? No hay nada más terrible que lo que no podemos comprender


SE FUERON


UN DIA ESCRIBÍ SUNOMBRE EN LA PLAYA

Un día escribí su nombre en la playa,
pero las olas llegaron y se lo llevaron;
nuevamente lo escribí con una segunda mano,
pero llegó la marea y apresó mi desencanto.
—Hombre vano —dijo ella—, y vano ensayo
es inmortalizar una cosa mortal en esencia,
porque yo incluso disfrutaré esta decadencia,
y también mi nombre será aniquilado.
—No es así —respondí—, deja que las cosas simples
mueran en el polvo, pero vivirás por la fama:
eternas en mis versos serán tus virtudes raras,
y en los cielos escribirás tu glorioso nombre;
cuando la muerte haga del mundo su súbdito,
nuestro amor vivirá, y la vida misma se renovará.





CIUDAD REAL

Ni un alma en la estación. Sólo, a lo lejos,
se ve la sombra del que toca el pito,
que, envuelta la cabeza en la capucha,
atraviesa el andén, muerto de frío.
Cruzamos un pasillo solitario
y una sala lo mismo que el pasillo…
A dos pasos está Puerta Ciruela,
y no hay bicho viviente en el circuito
y hay que pasar la noche en pleno campo,
¡y hay que pegarse luego cuatro tiros!
Un sujeto embozado en una capa
llega secretamente y, al oído,
como un revendedor de los de Apolo
me ofrece, no butacas, sino asilo.



DUBLINESS

Nadie le quería; era un proscrito de la alegría de vivir. Volvió los ojos al río gris y centelleante que serpenteaba hacia Dublín. Más allá del río vio un tren de suministros serpenteando al salir de la estación de Kingsbridge, como un gusano de ígnea cabeza serpenteando obstinada y laboriosamente a través de la oscuridad. El tren se alejó lentamente de su vista, pero dejó en sus oídos el zumbido laborioso de la locomotora repitiendo las sílabas de su nombre: Emily. "

Monólogo deMolly Bloom, de James Joyce






LA CASA INUNDADA

De esos días siempre recuerdo las vueltas en un bote alrededor de una pequeña isla de plantas. Cada poco tiempo las cambiaban; pero allí las plantas no se llevaban bien. Yo remaba colocado detrás del cuerpo inmenso de la señora Margarita. Si ella miraba la isla un rato largo, era posible que me dijera algo; pero no lo que me había prometido; sólo hablaba de las plantas y parecía que quisiera esconder entre ellas otros pensamientos.





El retorno

Vieja alameda triste en que el árbol medita,
en que la nube azul contagia su quebranto
y en que el rosal se inclina al viento que dormita:
te traigo mi dolor y te ofrezco mi llanto.

He vuelto. Soy el mismo. La misma sed me aqueja
y embelesa mi oído idéntica canción,
y soy aquel que ama el minuto que deja
un poco más de llanto dentro del corazón.

He vuelto. A tu silencio otoñal, he buscado
vanamente mis huellas entre todas las huellas,
y mi ilusión es una hoja muerta de aquellas
que estremecía el viento y que el sol ha dorado.

Y mientras quiero acaso recomenzar la senda
y un mal irremediable consume los destellos
del sol, vieja alameda, y te guardo mi ofrenda,
tú contemplas mis ojos y miras mis cabellos.



HISTORIA DE MARIQUITA

Nunca supe por qué nos mudábamos de casa con tanta frecuencia. Siempre nuestra mayor preocupación era establecer a Mariquita. A mi madre la desazonaba tenerla en su pieza; ponerla en el comedor tampoco convenía; dejarla en el sótano suponía molestar los sentimientos de mi padre, y exhibirla en la sala era imposible. Las visitas nos habrían enloquecido a preguntas. Así que, invariablemente, después de pensarlo demasiado, la instalaban en nuestra habitación. Digo “nuestra” porque era de todas. Con Mariquita, allí dormíamos siete.

CUENTOS



El tonto -

El pueblo era tan viejo. No se sabía, desde la orilla, qué cosa fuese más vieja. Si el pueblo o el mar.
Había huellas de fenicios y de cartagineses, de griegos y romanos. Había castillo arruinado y coso taurino. Había juzgado y mercado y grupo escolar y hasta sucursal de Banco. Era un pueblo tan completo. Había hasta tonto. Pepe el Tonto. El pueblo estaba orgulloso de su tonto. Alguna discusión de rivalidad comarcana, solía terminar así:

- Pero vosotros no tenéis tonto.

Y Pepe el Tonto poseía unos ojos castaños y bellos, muy suaves y como llenos también de amor. A veces, hasta los hombres en quienes alentaba aún cierto pequeño pedazo de corazón, habían de hurtar la mirada ante aquellos ojos mansos, dulces, obedientes. Pepe el Tonto trabajaba a su manera. De la manera más trabajosa del mundo. Hacía pequeños mandados, ayudaba a cargar bultos en el coche de línea. Tenía, desde niños, algo roto dentro del cerebro. O quizá era que le faltaba algo. A veces, vagaba una mañana entera con un pequeño cesto de pescado sin saber a dónde tenía que dejarlo ni qué cosa se hubiera propuesto al cargar con él. Otras, durante todo el santo día, buscaba algo perdido por la playa, entre las algas. Miraba al cielo de cuando en cuando, quizá para descansar sus doloridos riñones, y repetía:

-Aquí era, pero ya no está. Aquí era, pero ya no está.




LA SOLEDAD NO ES MIA

No soy yo, somos todos los que ardemos
con los corazones en la boca, mordiendo
sus tejidos hasta la sangre.

Somos todos los que bailamos la melancolía
y ascendemos la definitiva tristeza
con la sonrisa pintada en los labios.

No lo neguéis, hay que decirlo, no soy yo sólo.
Sería muy fácil desaparecer. Ya estaría hundido
Dos metros debajo de las pisadas de los hombres.

Todos me acompañarais cuando viajo a la luz
De difíciles días, sumido en la penumbra
De las calles desiertas, o en las alcobas tristes
Donde pone la muerte su ojo cada día.

Si también me acompañarais a cantar el amor,
A lucir nuestra bandera como un traje de fiesta
A limpiar nuestras calles con la nueva llovizna
Lanzada desde abajo en hermosa parábola.

No soy yo, somos todos los que vamos a morir
De espaldas, lentamente y sin lenguas,
Sin ojos ya, con íntimo cansancio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Top Ad

Your Ad Spot