LLEGARON
"Si supiera algo que me fuese útil, pero que fuese perjudicial a mi familia, lo desterraría de mi espíritu; si supiera algo útil para mi familia pero que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo; si supiese algo útil para mi patria pero que fuese perjudicial para Europa, o bien fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría un crimen y jamás lo revelaría, pues '''soy humano por naturaleza, y francés sólo por casualidad''".
LA ISLA DE LA MUERTE
¿En qué país de Ensueño, en qué fúnebre país de Ensueño está la isla Somoria? Es en un lejano lugar donde reina el silencio. El agua no tiene una sola voz en su cristal ni el viento en sus leves soplos, ni los negros árboles mortuorios, que semejan, agrupados y silenciosos, monjes fantasmas.
Cavadas en las volcánicas rocas, mordidas y rajadas por el tiempo, se ven, a modo de nichos obscuros, las bocas de las criptas, en donde bajo el misterioso y taciturno cielo duermen los muertos. La lámina especular de abajo refleja los muros de ese solitario palacio de lo desconocido.
Se acerca en su barca de duelo un mudo enterrador, como en el poema de Tennyson. ¿Qué pálida Princesa difunta es conducida a la isla de la Muerte? ¿Qué Elena, qué Ofelia, qué adorada Yolanda? ¡Cuánto suave en tono menor, cuánto de vaga melodía y de desolación profunda! Acaso el silencio fuese interrumpido por un errante sollozo, por un suspiro, acaso una visión envuelta en un velo como de nieve ….
Creador de Winnie the Pooh
EL MISTERIO DE LA CASA ROJA
En el soporífero calor de una tarde de verano, la Casa Roja dormía la siesta. Se oía el perezoso murmullo de las abejas en los macizos de flores y el suave arrullo de las palomas en las copas de los olmos. De los prados lejanos llegaba el zumbido de una segadora, el más reconfortante de los sonidos campestres, que hacía el descanso aún más dulce, pues se disfrutaba mientras otros estaban trabajando. Era la hora en la que incluso aquellos cuya labor es atender las necesidades de los demás tenían un momento para sí mismos. En el saloncito del servicio, la hermosa doncella Audrey Stevens recomponía su mejor sombrero y hablaba distraída con su tía, la cocinera y ama de llaves de la casa del señor Mark Ablett, soltero.
DEL TRANSCURSO
Miro hacia atrás, hacia los años, lejos,
Y se me ahonda tanta perspectiva
Que del confín apenas sigue viva
La vaga imagen sobre mis espejos.
Aun vuelan, sin embargo, los vencejos
En torno de unas torres, y allá arriba
Persiste mi niñez contemplativa.
Ya son buen vino mis viñedos viejos.
Fortuna adversa o próspera no auguro.
Por ahora me ahínco en mi presente,
Y aunque sé lo que sé, mi afán no taso.
Ante los ojos, mientras, el futuro
Se me adelgaza delicadamente,
LA AGONIA DE RASU-ÑITI
Estaba tendido en el suelo, sobre una cama de pellejos. Un cuero de vaca colgaba de uno de los maderos del techo. Por la única ventana que tenía la habitación, cerca del mojinete, entraba la luz grande del sol; daba contra el cuero y su sombra caía a un lado de la cama del bailarín. La otra sombra, la del resto de la habitación, era uniforme. No podía afirmarse que fuera oscuridad; era posible distinguir las ollas, los sacos de papas, los copos de lana; los cuyes, cuando salían algo espantados de sus huecos y exploraban en el silencio. La habitación era ancha para ser vivienda de un indio.
Enlace a cuentos en la foto
ESPEJOS NEGROS
"Un fantasma recorre el mundo: en su bicicleta, el único superviviente de la especie vaga por una Europa desierta, purificada de toda vida humana. Los vestigios de la civilización siguen en pie, instantánea del momento previo a la hecatombe; pero es el "instante" el que se deteriora, como una fotografía cuyos colores se van desvaneciendo: en los almacenes las conservas se pudren en sus latas sin que nadie las consuma, en el correo amarillean las cartas nunca despachadas, la hierba invade las calzadas que sólo cruzan animales salvajes, al volante de un auto inmóvil un esqueleto femenino no se decide a partir. Saqueador apacible, el último hombre se sirve de lo que encuentra en su camino (¿qué mejor abolición de la propiedad privada que la extinción de todo propietario?). También él morirá, y ese día la humanidad habrá dejado incluso de ser un mal recuerdo: Me alegro de que todo haya acabado."
MIXCOAC A PRINCIPIOS DE LOS 50
Los que teníamos veinte años hablábamos de amor en el invernadero. Allí pasábamos los días, con los malditos libros abiertos sobre las bancas de ladrillo.(...) Era como una droga aquella arboleda. Caminábamos las calzadas, soñando siempre. Cada uno en el corazón tenía la espina de una pasión... enteramente inútil, hacia el vacío.(...)" " ...pero la magia del invernadero era lo siguiente: calzadas largas y anchas, de grava roja; medían hasta cuatrocientos pasos, y veinte pasos de anchura; pinos de ramas espesas desde el suelo hasta la punta, altos de veinte y treinta metros y de un metro o más de diámetro los troncos, y entre avenida y avenida toda suerte de follajes de árboles copudos y de mediano tamaño.
DON NORBERTO
DON NORBERTO era el hombre más bueno del mundo, pero no se sabía la historia de Caín y Abel. Además, tenía muy recias las entendederas y había que repetirle las cosas la mar de veces. Con todo, lo peor es que al final siempre se confundía y preguntaba quién mató a Caín.
El primer día que les dio clase salieron los chicos de la escuela diciéndose cómo era posible que les hubiesen enviado semejante maestro, y decidieron no contar nada a nadie y divertirse a costa suya. Pero después, viendo lo bueno que era y los disgustos que se llevaba con sus continuas equivocaciones, decidieron no contar nada a nadie y ayudarle lo que pudiesen. Puestos todos a ello, la verdad, no conseguían gran cosa.
Un día don Norberto les dijo que iba a visitar la escuela un inspector.
—¿De esos que quitan un maestro de este pueblo y lo mandan al de al lado?
—Justamente.
No necesitaron ponerse de acuerdo; les bastó con mirarse uno a otros. A partir de aquel momento cerraron las ventanas, aunque acababa de llegar la primavera, y en el mayor secreto se dedicaron a explicarle las lecciones, mañana y tarde, con paciencia, con apuros, con prisas, sólo que con muy poco provecho. Nadie en el pueblo sospechó siquiera quién enseñaba a quién.
Poema tristísimo
Si muero
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo
Sufriremos felices
y juntos seremos
carne de luz
en la memoria de Dios
Y si no hay Dios
lo mismo da
Recordaremos el sol
que tanto nos gustaba
allá en Cali Colombia
Nuevo Mundo ¿Recuerdas?
¿O era en la luna?
¡Lo olvidé!
1969: Javier Benítez Láinez, poeta español.
CYRANO DE BERGERAG
Por morder el perfil de tus labios morados
y buscar en tu pecho el refugio caliente
de mis noches más tristes, la mirada paciente
que ilumine las sombras de mis ojos cansados.
Por beber en el mar de tus muslos rosados,
y enviarte mil cartas consecutivamente
sin que sepas quién es ese amor sorprendente
que te invita a probar los placeres vedados.
Por tenerte conmigo. Por jugar con el viento
que recoge los besos que esa vez rechazaste.
Porque no quede en vano este mutuo desgaste
de los años perdidos tras aquel juramento:
la promesa de ser para ti el cortesano
que escribiese estos versos. Por ti, yo soy Cyrano
SE FUERON
LOS ULTIMOS DIAS DE POMPEYA
"Tranquilizada Nydia con la relación que Sosio le hizo a su vuelta, y segura de que su carta estaba en manos de Salustio, se entregó otra vez a la esperanza. Seguramente, iría volando a casa del Pretor en busca del egipcio, para libertarla a ella y abrir el calabozo de Caleno. Aquella misma noche estaría Glauco libre. ¡Ay! Pasó la noche, apareció la aurora, y no oyó más que los apresurados pasos de los esclavos por el peristilo, y los preparativos que hacían para irse a los juegos. Un poco después, la imperiosa voz de Arbaces y una tocata alegre: la comitiva iba al anfiteatro para recrear sus miradas en las últimas convulsiones del ateniense.
El séquito de Arbaces se adelantó despacio y con gran solemnidad hasta llegar al sitio donde se apeaban las personas que iban en litera o en carruaje. Allí salió el del suyo, y se fue a los asientos reservados a las personas de distinción. Los empleados que recibieron los billetes de sus esclavos colocaron a éstos en el anfiteatro llamado populario (tendido); es decir, donde se sentaba el pueblo, como sucede ahora. Desde su asiento Arbaces vio de una ojeada la impaciente multitud que llenaba el inmenso teatro.
En las gradas superiores, y aparte de los hombres, se colocaban las mujeres, cuyos vestidos de mil colores producían el efecto de un vergel de flores. "
Premio Nobel de Literatura 1907
EL LIBRO DE LA SELVA
ERAN LAS SIETE de una calurosa tarde en las colinas de Seeonee, cuando papá lobo despertó de su sueño diurno, rascándose, bostezó y estiró las patas una tras otra para quitarse de encima la pesadez que en ellas sentía aún. Mamá Loba estaba echada, caído el grande hocico de color gris sobre sus cuatro vacilantes y chillones lobatos, mientras la luna brillaba a la entrada de la caverna donde todos ellos vivían.
–¡Augr! –dijo el lobo padre. — Ya es hora de volver a cazar. –E iba a lanzarse por la ladera cuando una sombra, no muy voluminosa y provista de espesa cola, atravesó el umbral y exclamó con plañidera voz:
–¡Buena suerte, Jefe de los lobos, y que no sea peor la de tus nobles hijos! ¡Buenos dientes les crezcan, y que jamás se les olvide el tener hambre en este mundo!..
"Padre" de Batman
RECONOCIMIENTO POSTUMO
Bill Finger nunca fue reconocido en vida como uno de los creadores de Batman, aunque recibió numerosos premios y homenajes post-mortem por su trabajo. Fue a principios del siglo XXI cuando por el reclamo de muchos fans de Finger y de Batman se le concedió el crédito de co-creador. Exactamente el 18 de septiembre de 2015 fue anunciado que, en adelante, Bill Finger recibiría crédito como co-creador del personaje en las sucesivas producciones televisivas y cinematográficas en las que aparecieran el Hombre Murciélago y los elementos de su mitología. En 2016 se estrenó Batman v Superman, la primera película en cuyos títulos de crédito es mencionado como co-creador de Batman.
COMO SI FUERA UNA PARTE DE MI
"Al estallar la guerra los jóvenes de mi generación teníamos la sensación de que había hablado el destino, al que saludamos con un júbilo indómito, como si nos liberase de la duda. Al evocar aquella experiencia no puedo por menos que destacar el contraste entre la mañana de agosto de 1914 en que la tropa de jóvenes voluntarios cruzamos en un largo tren el viejo puente de Maguncia camino del frente, entonando el himno patriótico Wacht am Rhein, y el día nuboso de noviembre de 1918, en que yo mismo y los escasos soldados que habíamos sobrevivido al conflicto regresamos a nuestra ciudad natal en completo silencio. "
COLINA NEGRA
En la India, Mary había visto una vez a los lanceros cabalgando hacia la frontera, y un toque de clarín le producía cosquilleos en la espina dorsal. Creía en la Causa Aliada. Creía en la Victoria y, sumándose a la «colecta de prendas de punto» patrocinada por la señora Bickerton, ella y Rebecca dedicaban su tiempo libre en tejer guantes y pasamontañas para los chicos del frente.
Amos aborrecía la guerra y no quería tener nada que ver con ella.
Escondió sus caballos de los oficiales de remonta. Desobedeció una disposición del Ministerio que ordenaba plantar trigo en una ladera que miraba al norte. Era una cuestión de orgullo —como hombre y como galés— evitar que sus hijos combatieran en el bando de los ingleses. Atribuyó a la Biblia la confirmación de sus opiniones.
MILAGRO EN SAN BRUNO
– BAJO SEUDÓNIMO DE PHILIPPA CARR
Mi padre solía decir que mi nacimiento fue otro milagro. Por ese tiempo tenía cuarenta años y no era joven; había desposado recientemente a mi madre, que era veinte años menor que él. Su primera esposa había muerto al dar a luz un niño muerto después de varios intentos de embarazos, todos los cuales habían fracasado y, puesto que mi padre pudo tener finalmente un hijo, pensó que este hecho era milagroso. No resulta difícil imaginar el regocijo de la casa. Keziah, que era mi niñera y preceptora en esos días tempranos, me contaba constantemente acerca de ello. —¡Misericordia! —recordaba—, ¡qué banquete! Era como un casamiento. Se podía oler por toda la casa el venado y lechón. Y había torta de azafrán con aguamiel para todo aquel que la pidiera. Los mendigos venían desde kilómetros a la redonda. ¡Qué tiempos de abundancia! ¡Pobres almas! Subían a San Bruno a buscar albergue por una noche, un bocado para comer y una bendición, y luego a la casa grande por la torta











No hay comentarios:
Publicar un comentario