EL POBRE MÚSICO
"En Viena, después de la luna llena, en el mes de julio de cada año se celebra una verdadera fiesta, en torno a Saturno, en el Práter. Una multitud de murmullos llena las calles de la ciudad de aristocrática distinción, mientras a las puertas de la orbe clama la perentoria necesidad con el puente del Danubio como silencioso testigo de ese estruendoso mar que derrama la larga inundación de la efímera alegría. (...) Las horas de la mañana siempre han tenido para mí un valor particular. Durante las primeras horas es como si me fuera necesario ocuparme en algo elevado, importante, a fin de santificar así, en cierto modo, el resto del día.
FÁMUSOV ¡A callar! ¡Qué siglo tan horrible! ¡No sabes ni por dónde empezar! Van todos por delante de su tiempo. Las hijas sobre todo: a mil leguas. ¡Queremos que dominen muchas lenguas! Y vienen holgazanas cual tutoras, de residentes y por horas, a enseñar a nuestras hijas poco a poco remilgos, soplos, bailes y canciones, ¡como si fueran prometidas de bufones! ¿Y tú, advenedizo?, ¿qué por aquí buscabas? He acogido en mi casa a un paria: le conseguí un título, está de secretario; lo he trasladado por contactos a Moscú; si no fuera por mí, te pudrirías en Tver.
CARTA A KARL MARX
"Busquemos juntos, si usted quiere, las leyes de la sociedad, el modo por el que esas leyes se realizan, el progreso por el que llegamos a descubrirlas. Pero, ¡por Dios!, después de haber demolido todos los dogmatismos a priori no soñemos, por nuestra parte, con adoctrinar al pueblo; no caigamos en la contradicción de su compatriota Martín Lutero, quien, después de haber derribado la teología católica, se puso enseguida, con grandes refuerzos de excomuniones y anatemas, a fundar una teología protestante. Desde hace tres siglos Alemania no se ocupa de otra cosa que de destruir la revocadura hecha por Lutero; no vayamos a preparar nuevas tareas para el género humano con otras capas de yeso.
Yo quisiera dormirme...
Yo quisiera dormirme,
perdido en la noche.
Condúceme en silencio
al borde del mar.
No quiero ataúd rico,
luces ni oriflamas,
trénzame sólo un lecho
de jóvenes ramos.
Que el sueño me sea dulce
y el bosque cercano,
que brille un cielo limpio
en las hondas aguas.
Que del dolor brotando
suban a la orilla,
que a las rocas se abracen
sus brazos de olas.
Se levantan y caen
murmurando siempre,
mientras sobre los pinos
resbala la luna.
Que nadie junto a mí
llore en mi almohada,
que la muerte haga hablar
las hojas resecas.
Que el todopoderoso
en el viento pase,
que en mí el sagrado tilo
sacuda su flor.
Y como no andaré
nunca más errante,
caerán sobre mí
los tiernos recuerdos
que no sabrán que miro
la inquietud del mundo
mientras que las lianas
mi soledad cubren.
Versión de Rafael Alberti y María Teresa León
Ed. Seix Barral S.A. 1973
LA SUEGRA DEL DIABLO
Había una vez una viuda de buen pasar, que tenía una hija. La muchacha era hermosa y la madre quería casarla con un hombre bien rico. Se presentaron algunos pretendientes, todos hombres honrados, trabajadores y acomodados, pero la viuda los despedía con su música a otra parte porque no eran riquísimos.
Una tarde se asomó la muchacha a la ventana, bien compuesta y de pelo suelto. (Por cierto que el pelo le llegaba a las corvas y lo tenía muy arrepentido.) No hacía mucho rato que estaba allí, cuando pasó un señor a caballo. Era un hombre muy galán, muy bien vestido, con un sombrero de pita finísimo, moreno, de ojos negros y unos grandes bigotes con las puntas para arriba.
A LA VIDA
Vida, tu cara está agostada y abatida.
Yo ya no tengo paciencia para aguantarte.
Te diré más, tus ropas están enlodadas, tus pasos se tambalean, tus tantos adornos me hacen reír.
Tus leyes me las sé al dedillo. Vida,
No eres más que Muerte, el Tiempo, el Destino...
Hace tiempo que lo sé, ya lo he comprendido, lo veo claro.
Tarde o temprano me sacrificarás,
Pero tú no puedes maquillar tu cuerpo.
Te engalanas a la última,
Con la locura de un día y pretendes que la emoción sea auténtica.
¿Acaso crees que tu mundo es el paraíso?
Yo también vendré para que me hagan caso,
Y acompañaré tu melodrama hasta el crepúsculo.
Quizá mezclando en una sola vez el disfraz y la diligencia.
Pero por lo que a mí respecta, estoy convencido de que la emoción es auténtica.
EN CASA EN LA TIERRA
"Conozco un país
donde el día invernal sobre el mar
es como el crepúsculo entre viejas tumbas.
Aquí, frente a una cena de pan y pescado
hay una vieja y delgada anciana sin carnes
de manos venosas y dedos torcidos
pero con un corazón rebosante de hermosas sonrisas.
De nuevo estoy en casa.
La leche sabe a heno y a humo de turba.
La caldera bulle concienzuda sobre el fuego.
Fuera cantan
incomprensiblemente muchos millones de toneladas de agua.
Fuera revolotean alegres bandadas nocturnas de estorninos invernales.
Las ovejas descansan en el monte
con rocío y aurora boreal en la lana.
Vida, tu cara está agostada y abatida.
Yo ya no tengo paciencia para aguantarte.
Te diré más, tus ropas están enlodadas, tus pasos se tambalean, tus tantos adornos me hacen reír.
Tus leyes me las sé al dedillo. Vida,
No eres más que Muerte, el Tiempo, el Destino...
Hace tiempo que lo sé, ya lo he comprendido, lo veo claro.
Tarde o temprano me sacrificarás,
Pero tú no puedes maquillar tu cuerpo.
Te engalanas a la última,
Con la locura de un día y pretendes que la emoción sea auténtica.
¿Acaso crees que tu mundo es el paraíso?
Yo también vendré para que me hagan caso,
Y acompañaré tu melodrama hasta el crepúsculo.
Quizá mezclando en una sola vez el disfraz y la diligencia.
Pero por lo que a mí respecta, estoy convencido de que la emoción es auténtica.
"Conozco un país
donde el día invernal sobre el mar
es como el crepúsculo entre viejas tumbas.
Aquí, frente a una cena de pan y pescado
hay una vieja y delgada anciana sin carnes
de manos venosas y dedos torcidos
pero con un corazón rebosante de hermosas sonrisas.
De nuevo estoy en casa.
La leche sabe a heno y a humo de turba.
La caldera bulle concienzuda sobre el fuego.
Fuera cantan
incomprensiblemente muchos millones de toneladas de agua.
Fuera revolotean alegres bandadas nocturnas de estorninos invernales.
Las ovejas descansan en el monte
con rocío y aurora boreal en la lana.
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy día en esta que será, en la historia, la más grande demostración para la libertad en la historia de nuestro País. Hace cien años, un gran Americano, en cuya simbólica sombra estamos hoy parados, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de esperanza para millones de esclavos Negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Vino como un lindo amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero cien años después, el Negro aún no es libre; cien años después, la vida del Negro aún es tristemente lisiada por las sposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el Negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el Negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad Americana y se encuentra desterrado en su propia tierra.
LA SONRISA DE LA GIOCONDA
"¿Has amado verdaderamente alguna vez? Si así fuera, sabrás que el amor perfecto es aquel que no pide señales. Cuando estamos, a la vez, totalmente entregados y a la vez libres. ¿Cómo se logra? Como todas las situaciones perfectas en este mundo imperfecto, alcanzando el punto álgido en que ser y no ser se tocan, en que las cosas se vuelven su contrario, como cuando aprietas hielo en tu mano y al cabo te abrasas. Del mismo modo, el amor que no pide señales es intenso e indiferente a la vez. Sucede que de fuera se capta antes la indiferencia que el cuidado, que somos pudorosos contra las expansiones del amor y lo ocultamos, mostrándolo sólo a uno.
Te mando un gran abrazo, dos estornudos cuatro toses
seis palmadas en la espalda
un piano volador, cinco bostezos
¿Anotaste?
Si no, no importa.
Te lo repito.
Te mando un te quiero.
Un siempre estaré
cuatro aquí estoy
cinco palmadas en tu hombro
un avión a ras del piso, un barco envuelto
un amor, un amor, un amor
que no te falte, ni que se deje atar.
No sé si coinciden las dos listas.
¿Anotaste?
No importa.
(Del libro Unidos contra Drácula, Luis Pescetti; Alfaguara)
El poeta Armando Alanís está convencido de que la poesía puede cambiar al mundo y es precisamente con su movimiento Acción Poética que ha logrado que millones de personas, en más de 30 países, tengan un acercamiento a ella, a través de los pensamientos que miles de personas han plasmado en bardas.
"Estoy convencido de que la poesía puede cambiar al mundo, soy optimista, muy romántico en ese sentido y creo firmemente que las personas que leen poesía son mejores seres humanos".
SE FUERON
A España
¿Qué hace la negra esclava, canta o llora?
Tú, Europa, gran señora,
que a tu servicio espléndido la tienes,
responde, ¿llora, canta,
o dormida a tu planta
apoya ora en tus pies sus tristes sienes?
Yo que en su misma entraña me he nutrido
y en su pecho he bebido
su ardiente leche, con amor la adoro,
y por saber me afano
si al pie de su tirano
reposa, canta o se deshace en lloro.
Venga el pueblo que a madre tan querida
debe también la vida,
las nuevas a escuchar, que de su suerte
por caridad nos diga
la señora enemiga
de quien vive amarrada al yugo fuerte.
Oigan los hijos de la negra esclava
lo que orgullosa acaba
de transmitir su dueña a las naciones,
para que mofa sea
del mundo que la vea
sufriendo eternamente humillaciones.
Dice, que por nodriza solamente
al Norte y al Oriente
conducen a la madre, cuyo seno
a mucha boca hambrienta
sin cesar alimenta
con la abundancia que lo tiene lleno.
LA TIERRA ES UN SATELITE DE LA LUNA
El Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 4 costó más que el Apolo 3
el Apolo 3 costó más que el Apolo 2
el Apolo 2 costó más que el Apolo 1
el Apolo 1 costó bastante.
El Apolo 8 costó un montón, pero no se sintió
porque los astronautas eran protestantes
y desde la luna leyeron la Biblia,
maravillando y alegrando a todos los cristianos
y a la venida el papa Paulo VI les dio la bendición.
El Apolo 9 costó más que todos juntos
junto con el Apolo 1 que costó bastante.
Los bisabuelos de la gente de acahualinca tenían menos
menos hambre que los abuelos.
Los bisabuelos se murieron de hambre.
Los abuelos de la gente de acahualinca tenían menos
hambre que los padres.
Los abuelos murieron de hambre.
Los padres de la gente de Acahualinca tenían menos
Hambre que los hijos de la gente de allí.
Los padres se murieron de hambre.
La gente de Acahualinca tiene menos hambre que
los hijos de la gente de allí.
Los hijos de la gente de acahualinca no nacen por
hambre,
Y tienen hambre de nacer, para morirse de hambre.
Bienaventurados los pobres porque de ellos será la luna.







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