LLEGARON
Las cinco vías. Suma Teológica, Primera Parte
La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vías.
La primera y más clara se funda en el movimiento. Es innegable, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven. Pues bien, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que nada se mueve mas que en cuanto esta en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto, a la manera como lo caliente en acto, v. gr., el fuego hace que un leño, que está caliente en potencia, pase a estar caliente en acto. Ahora bien, no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en acto y en potencia respecto a lo mismo, sino respecto a cosas diversas: lo que, v. gr., es caliente en acto, no puede ser caliente en potencia, sino que en potencia es, a la vez frío. Es, pues, imposible que una cosa sea por lo mismo y de la misma manera motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma.
DÍGAME MI LABRIEGO
Dígame mi labriego
¿Cómo es que ha andado
En esta noche lóbrega
Este hondo campo?
Dígame ¿de qué flores
Untó el arado,
Que la tierra olorosa
Trasciende a nardos?
Dígame ¿de qué ríos
Regó ese prado,
Que era un valle muy negro
Y ora es lozano?
Otros, con dagas grandes
Mi pecho araron:
Pues ¿qué hierro es el tuyo
Que no hace daño?
Y esto dije — y el niño
Riendo me trajo
En sus dos manos blancas
Un beso casto
Dígame mi labriego
¿Cómo es que ha andado
En esta noche lóbrega
Este hondo campo?
Dígame ¿de qué flores
Untó el arado,
Que la tierra olorosa
Trasciende a nardos?
Dígame ¿de qué ríos
Regó ese prado,
Que era un valle muy negro
Y ora es lozano?
Otros, con dagas grandes
Mi pecho araron:
Pues ¿qué hierro es el tuyo
Que no hace daño?
Y esto dije — y el niño
Riendo me trajo
En sus dos manos blancas
Un beso casto
Mujeres (fragmento)
"Un hombre furioso y bestial se dejará llevar hasta el asesinato, porque se hallará saturado de vino o furioso, inspirado por la ira o el alcohol. Es malo. Ignora el placer de matar, la caridad de dar muerte como una caricia, de hacerla intervenir en juegos que son como los de las fieras distinguidas: los gatos, los tigres, abrazan a sus presas lamiéndolas al mismo tiempo que las magullan.
(...)
Se oían risas, algunas demasiado fuertes... Pero en cuanto Bouboule, con un movimiento de hombros, había dejado resbalar hasta el talle su kimono, ya nadie reía. Las cúspides extremas de una perfección sólo inspiran gravedad. Delante de las dos medias manzanas sin mácula, iguales, armoniosamente distantes, levantadas por apacible aliento, coronadas de un resplandor apenas rosado, ya no había en el camerino más que contempladores soñadores y mudos."
1907: Ulyses Petit de Murat, poeta,
Yo soy Graciela oscura
Al mundo entré descalza,
Forzando la puerta falsa
De padres desconocidos.
Yo soy un montón de trapos
Acunados por los sapos,
Que croan en los baldíos
Yo soy… yo soy Graciela que crece
Entre manos que castigan
Entre voces tan amargas,
Como las agrias ortigas.
Yo soy Graciela la chica
Que juega con las hormigas
En las tardes doloridas
Yo soy… yo soy Graciela crecida
Con los besos zaguaneros,
Son las caricias, tatuajes
Que abren torpes senderos
Yo soy Graciela mal nombre
En las calles del recuerdo,
En brazos del primer hombre
Yo soy… yo soy Graciela oscura.
Pero en cuartos enviciados
Un motín de bocas duras,
Me dicen nombres prestados
Yo soy Graciela oscura
Yo soy Graciela oscura,
Graciela… oscura…
. |
La meta
"He cambiado todas mis rosas
por un lugar cerca del fuego
por el sosiego de mi alma
la negra seda de mi pelo
he vendido mis esperanzas
por un puñado de recuerdos
mi corazón por un reloj
que sólo cuenta el tiempo muerto
mi última moneda de oro
se la di de limosna al viento
ahora ya no me queda nada,
desnuda estoy como el desierto
un oasis de mansedumbre
Frente al espejo de una mujer (fragmento)
"Era tal vez la última temporada en que los tres seres homónimos, la ciudad, el lago y el poeta veraneaban juntos. De la defensa del lago continuaría ocupándose la Unesco. Se ignoraba qué destino tendría la ciudad. Por lo que se refiere al poeta, había dado todos los signos de estar disponiéndose para el tránsito. Nada había sido casual: ni el color frío como de morgue del esmalte en las uñas de Ana G., ni la pesadumbre del Dirigente ni la gran amenaza. Era ya tarde, tal vez medianoche, cuando una de las callejuelas me condujo a una especie de descampado. Había fresco, se percibían la hondura del cielo y las altas estrellas sobre él como pocas veces. En otoño las aves migratorias debían de verse desde allí cuando partían hacia lo lejos. Alzó el vuelo el último pájaro majestuoso de espíritu infortunado. Sentí deseos de decir: ¿Hacia dónde partirás tú, gran pájaro, y dónde nos dejas a nosotros, infelices? "
Pasaje de las sombras (fragmento)
"El joven apodado «señor catedrático» durante la construcción de la carretera en el norte no se encontraba en casa cuando Flóvent y Thorson llegaron en coche a su domicilio, una ratonera metida en un sótano de la calle Öldugata. Habían regresado rápidamente por Suðurnesjavegur tras su encuentro con el jefe de obra con el nombre del muchacho en el bolsillo. El antiguo jefe de obra les contó que el joven tenía pensado ir a la universidad, así que se dirigieron directamente al nuevo edificio universitario de la barriada de Melarnir. Allí descubrieron que estaba matriculado en estudios nórdicos y cursaba segundo de carrera. Consultaron sus horarios y concluyeron que probablemente habría salido ya de clase. No tardaron mucho en conseguir su dirección.
La mujer tigre (fragmento), de El que espera
"No hay nada más espléndido que las manchas color albaricoque de su cuello, que se estira y se pliega cuando atisba los flancos. Hace tiempo que la estudio y, de momento, lo único que he conseguido averiguar es que duerme por la tarde, se pierde por las noches y se asoma de este lado sólo al mediodía, cuando el sol le acentúa las franjas del lomo y enciende sus pupilas piedra pómez. Desde el día en que la encontré, distraída, clavándose un colmillo en el labio con delicadeza, no he dejado de imaginar la cacería. ¿Quién cazaría a quién? Desde luego su boca promete el vértigo, la sangre, el rito de la muerte ágil. Mi arma es esta pluma: suficiente al menos, para sucumbir con dignidad.
SE FUERON
Erasmus Montanus (fragmento)
"Nille. Mi hijo Montanus se está convirtiendo en todo un hombre de provecho. Desearía que llegara a casa antes de que se personase el alguacil, que parece ansioso por hacerle algunas preguntas... Lo veo venir. ¡Bienvenido de nuevo, hijo mío! Probablemente, ni el mismo Jeronimus se sentiría tan dichoso al contemplarte. Dime, ¿cómo te sientes tras una ausencia tan prolongada?
Montanus. No he hablado con Jeronimus acerca de su hija por causa de una disputa con Knegt.
Nille. ¿Qué clase de hombre es ese Karl? ¿No se trata de un maestro de escuela?
Montanus. No, en realidad es más bien una persona extraña. A pesar de no ser muy sociable, lo conozco muy bien de su estancia en Kiøbenhavn. No tiene sentido molestarse por aquél que se considera un sabio, pero cuya sabiduría realmente parece más bien propia de un necio. Una mujer noble y buena lo comprendería: todo su mérito consiste únicamente en haberse opuesto a mis designios en un par de ocasiones. Su método está tan colmado de miseria que no podría ganarse el corazón de Merita de una forma tan patética. "
LA CUESTIÓN MORAL – FRAGMENTO –
Supongamos un hombre posesor de una vasta riqueza, y de una vasta ciencia, pero profundamente corrompido en su ser moral: sensual, envidioso, falso, egoísta. Suponed á este mismo hombre adueñado del poder público en una de aquellas tremendas crisis en que se ha visto á los malvados disponer de todo sin responsabilidad y sin freno; ese hombre será un Robespierre, un Marat, un Barère. Ese hombre será un bárbaro, y de la peor especie posible de barbarie. Suponed ahora una sociedad compuesta solo de hombres de esa clase, ó en que los hombres de esa clase tuviesen una preponderancia tal sobre los hombres de bien, que el influjo de éstos se hallase completamente anulado. Esa sociedad yacería bárbara; y á las dos generaciones estaría embrutecida y pobre. La sensualidad sin el freno interno llevaría á la prostitución universal: la prostitución universal haría la educación imposible: la falta de toda educación llevaría al embrutecimiento inmediato. La envidia, la venganza, sin el freno interno, llevarían á toda especie de atentados contra las personas, al asesinato en las relaciones privadas; á la proscripción, al degüello en masa, en las relaciones públicas.
La tierra de todos (fragmento)
"Resultaba visible estando aún a muchos kilómetros de la Presa, y pasaría otros tantos kilómetros más allá, para no detenerse hasta Fuerte Sarmiento. En esta tierra los ojos adquirían un poder visual más grande; la retina abarcaba mayores extensiones; las distancias parecían valer menos que en otros países.
El gaucho, después de contemplar unos momentos el remoto avance del tren, continuó su galope. Para ganar terreno solía meterse por la estancia de Rojas, atravesando una parte avanzada de dicha propiedad interpuesta entre su rancho y el lejano pueblo. Con la indiferencia de la costumbre, dejó que su caballo avanzase por un tortuoso sendero marcado apenas entre los ásperos matorrales.
Al poco rato tuvo un mal encuentro. Don Carlos Rojas iba también a aquella hora visitando su estancia y haciendo cálculos sobre el porvenir.
Continuarían siempre sus tierras altas en la pobreza actual, no pudiendo dar alimento más que a un número reducido de animales. Sus novillos eran «criollos», como él decía con cierto tono de desprecio; bestias de mucho hueso, pezuña dura, grandes cuernos y enjutas de carnes; aptas para nutrirse con un pasto silvestre y poco abundante; herederos degenerados del ganado que aclimataron siglos antes los colonizadores españoles, trayéndolo en sus pequeños buques a través del Atlántico."
INTENCIÓNS
...ENCHERÉMO-LAS velas
ca luz náufraga da madrugada
...Pendurando en dous puntos cardinaes
a randeeira esguía
do pailebote branco
....................Cas súas mans loiras
....................acenan mil adeuses as estrelas
...Inventaremos frustradas descobertas
...a barlovento dos horizontes
...pra acelerar os abolidos corazóns
dos nosos veleiros defraudados
...Halaremos polo chicote
dun meridián innumerado
...Na illa anónima
de cada singladura
esculcaremos o remorso da cidade
.........Ela noitámbula desfollará
.........como unha margarida prostibularia
.........a Rosa dos Ventos do noso corazón
...Encadearemos adeuses de escuma
pra tódalas praias perdidas
...Xuntaremos cadernos en branco
da novela errante do vento
...Pescaremos na rede dos atlas
ronseles de Simbad
...E cazarémo-la vela
sobre o torso rebelde das tormentas
pra trincar a escota dunha ilusión.
Premio nobel de literatura en 1923Sueños rotos
"Hay gris en tus cabellos;
los jóvenes ya no se quedan sin aliento
a tu paso;
acaso te bendiga algún vejete
porque fue tu plegaria
la que lo salvó en el lecho de muerte.
Por tu bien -que ha sabido de todo dolor del corazón,
y que ha impartido todo el dolor del corazón,
desde la magra niñez acumulando
onerosa belleza- por tu solo bien
el cielo desvió el golpe de su sino,
tan grande su porción en la paz que estableces
con sólo penetrar dentro de un cuarto.
Tu belleza no puede sino dejar entre nosotros
vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Cuando los viejos se cansen de hablar, un joven
le dirá a un viejo: «Háblame de esa dama
que terco en su pasión nos cantaba el poeta
cuando ya su sangre debiera estar helada por los años».
Vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Pero en la tumba todos, todos se verán renovados.
La certidumbre de que veré a esa dama
reclinada o erecta o caminando
en el primor inicial de su feminidad
y con el fervor de mis ojos juveniles,
me ha puesto a balbucear como un tonto.
Era más bella que cualquiera
no obstante tu cuerpo tenía una tacha;
tus manos pequeñas no eran bellas,
y temo que has de correr
y las hundirás hasta la muñeca
en ese lago misterioso, siempre rebosante
donde todos los que cumplieron la ley sacra
se hunden y resurgen perfectos. Deja intactas
las manos que besé,
por bien del viejo bien.
Muere el último toque de media noche.
Todo el día, en la misma silla
de sueño a sueño y rima a rima he errado,
en charla incoherente con una imagen de aire:
vagos recuerdos, recuerdos nada más. "
"Hay gris en tus cabellos;
los jóvenes ya no se quedan sin aliento
a tu paso;
acaso te bendiga algún vejete
porque fue tu plegaria
la que lo salvó en el lecho de muerte.
Por tu bien -que ha sabido de todo dolor del corazón,
y que ha impartido todo el dolor del corazón,
desde la magra niñez acumulando
onerosa belleza- por tu solo bien
el cielo desvió el golpe de su sino,
tan grande su porción en la paz que estableces
con sólo penetrar dentro de un cuarto.
Tu belleza no puede sino dejar entre nosotros
vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Cuando los viejos se cansen de hablar, un joven
le dirá a un viejo: «Háblame de esa dama
que terco en su pasión nos cantaba el poeta
cuando ya su sangre debiera estar helada por los años».
Vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Pero en la tumba todos, todos se verán renovados.
La certidumbre de que veré a esa dama
reclinada o erecta o caminando
en el primor inicial de su feminidad
y con el fervor de mis ojos juveniles,
me ha puesto a balbucear como un tonto.
Era más bella que cualquiera
no obstante tu cuerpo tenía una tacha;
tus manos pequeñas no eran bellas,
y temo que has de correr
y las hundirás hasta la muñeca
en ese lago misterioso, siempre rebosante
donde todos los que cumplieron la ley sacra
se hunden y resurgen perfectos. Deja intactas
las manos que besé,
por bien del viejo bien.
Muere el último toque de media noche.
Todo el día, en la misma silla
de sueño a sueño y rima a rima he errado,
en charla incoherente con una imagen de aire:
vagos recuerdos, recuerdos nada más. "
ALGO HABÍA SUCEDIDO
Un hecho nuevo y poderoso había roto la vida del país, hombres y mujeres solamente pensaban en salvarse, abandonando casas, trabajos, negocios, todo, pero nuestro tren no, el maldito aparato, del cual ya nos sentíamos parte como un pasamano más, como un asiento, marchaba con la regularidad de un reloj, a la manera de un soldado honesto que se separa del grueso del ejército derrotado para llegar a su trinchera, donde ya la ha cercado el enemigo. Y por decencia, por un respeto humano miserable, ninguno de nosotros tenía el coraje de reaccionar. ¡Oh los trenes, cómo se parecen a la vida! Faltaban dos horas. Dos horas más tarde, a la llegada, ya sabríamos la suerte que nos esperaba a todos. Dos horas. Una hora y media. Una hora. Ya descendía la oscuridad. Vimos a lo lejos las luces de nuestra anhelada ciudad y su inmóvil resplandor reverberante, un halo amarillo en el cielo, nos volvió a dar un poco de coraje. La locomotora emitió un silbido, las ruedas resonaron sobre el laberinto de los cambios. La estación, la superficie -ahora oscura- del techo de vidrio, las lámparas, los carteles, todo estaba como de costumbre. Pero, ¡horror! Aún el tren se movía, cuando vi que la estación estaba desierta, los andenes vacíos y desnudos. Por más que busqué no pude encontrar una figura humana. El tren se detuvo, al fin. Corrimos por el andén hacia la salida, a la caza de alguno de nuestros semejantes. Me pareció entrever al fondo, en el ángulo derecho, casi en la penumbra, a un ferroviario con su gorro que desaparecía por una puerta, aterrorizado. ¿Qué habría pasado? ¿No encontraríamos un alma en la ciudad? De pronto, la voz de una mujer, altísima y violenta como un disparo, nos hizo estremecer. "¡Socorro! ¡Socorro!", gritaba y el grito repercutió bajo el techo de vidrio con la vacía sonoridad de los lugares abandonados para siempre. "
Premio Nobel de Literatura 1987
Según dice la viuda del poeta, Nadeyda Mandelstam, en su Mozart y Salieri (obra obligada para todo aquél que se interese por la psicología de la creatividad), «la necesidad no es una coacción ni es la maldición del determinismo, sino que es un vínculo entre épocas, siempre que la antorcha heredada de los antepasados no sea pisoteada». Las necesidades, por supuesto, no pueden ser reproducidas como un eco, pero la indiferencia de un traductor ante formas que están iluminadas y consagradas por el tiempo no es otra cosa que pisotear aquella antorcha. La única cosa de bueno que tienen las teorías presentadas para justificar esta práctica es que sus autores quedan compensados manifestando sus opiniones en letra impresa.
Mi mundo perdido (fragmento)
"¿Qué deseáis para vuestro hijo? Quizá que adelante lo debido en la escuela. Bien, pero en ese caso tenéis que indicarle el camino del libro. ¿No experimentáis a veces el deseo de conocer un poco mejor lo que sucede en ese mundo suyo? En ese caso tenéis que indicarle el camino del libro. ¿Deseáis enseñarle dónde encontrar consuelo si está triste, y dónde encontrar alegría y belleza si la vida le parece gris? ¡Podéis indicarle el camino del libro! Pero, ahora mismo, cuando vuestro hijo tiene seis años. Luego sería demasiado tarde. Demasiado tarde para Blancanieves y para el Doctor Doolittle, demasiado tarde para unas Aventuras de Tom Sawyer, demasiado tarde para encontrar el camino de la más extraordinaria de todas las aventuras."













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