Lo ultimito

miércoles, 31 de diciembre de 2025

1 DE ENERO

LLEGARON1878: Peyo Yavorov, poeta búlgaro (f. 1914)

Todo este anhelo en el alma
todo este vagar por un camino
cuyo fin no vislumbro.

Con la mirada eternamente fija
hacia delante, hacia el día futuro
sin entrever allí ningún refugio…


la de los largos silencios
y de la corta esperanza,
la que atisba tras la reja
o acodada en la ventana
se pasa las horas muertas
viendo las nubes que pasan,
soñando no se que sueños,
o contando las bandadas
de patos, que al cielo bordan
punto de cruz con sus alas"


I

Yo sé que hay paisajes que no veré nunca.
Sé que existen montañas de asombro
y valles generosos
que no tendrán mi huella...

Pero sí tengo esta tierra -patria chica, mía-,
para sentirla y para amarla.
Para alegrarme el corazón con ella.

II

Yo he aprendido
que no se han hecho para mí
los países lejanos, sorprendentes,
ni las aventuras de leyenda
ni los ágiles caballos de los triunfos...

Pero sí tengo una rosa
que me aroma la vida de esperanza.

III

Yo sé que hay gentes de paz
y hombres de luz
a los que no podré entregarles nunca
mi haz de admiración...

Pero sí tengo un verso
escrito con el alma para ellos.

IV

Yo sé que hay seres que sufren,
hombres que necesitan
un agua humanitaria que los salve...

Y yo no tendré nunca
una lluvia en mis manos.

Pero sí estaré con ellos siempre
con mis palabras y mi aliento.




La vieja señora

Otoño, y las noches más rápidamente oscurecen
La vieja señora nos habla otra vez de su pasado.
Reflexiona sobre los días gastados cuidando

A tan sólo diez chelines al mes. Y vaya exámenes!
Yo era capaz de comprender cualquier cosa aquellos días
Que veranos aquellos , que encantadores otoños.
Y me la imagino pedaleando a su trabajo
Entre las doradas hojas, bajando las avenidas
Hacia los hospitales tan serios y rigurosos
Con duras severas matronas, doctores joviales
Con una autoridad que jamás era puesta en cuestión
Mientras la grisácea muerte de su vial chupaba

En el exterior el otoño brillaba y moría
Y femenina veía como se apagaba en rojo
En el cielo, en las sábanas y en la tarde rayada
Con extrañas dulces nubes colgadas sobre la cama


SE LO QUE ESTÁS PENSANDO


El peor dolor en nuestras vidas procede de los errores que nos negamos a reconocer: cosas que hemos hecho que están tan en desarmonía con quienes somos que no podemos contemplarlas. Nos convertimos en dos personas en una sola piel, dos personas que no se soportan. El mentiroso y la persona que desprecia a los mentirosos. El ladrón y la persona que desprecia a los ladrones. No hay dolor como el dolor de esa batalla, que arde bajo el nivel de conciencia. Salimos corriendo para huir, pero corre con nosotros. Allá adonde vayamos, la batalla nos acompaña.


DELIRIO

"Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación de hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera. Fue a mi regreso de un viaje corto, sólo cuatro días por cosas de trabajo, dice Aguilar, y asegura que al partir la dejó bien. Cuando me fui no le pasaba nada raro, o al menos nada fuera de lo habitual, ciertamente nada que anunciara lo que iba a sucederle durante mi ausencia, salvo sus propias premoniciones, claro está, pero cómo iba Aguilar a creerle si Agustina, su mujer, siempre anda pronosticando calamidades, él ha tratado por todos los medios de hacerla entrar en razón pero ella no da su brazo a torcer e insiste en que desde pequeña tiene lo que llama un don de los ojos, o visión de lo venidero, y sólo Dios sabe, dice Aguilar, lo que eso ha trastornado nuestras vidas.


HABLEMOS DE LA REVOLUCIÓN DE LA TERNURA

El feminismo nos ha dado una bandera contestataria, de lucha frontal. En estos momentos a mí me ha dado una causa por la cual luchar, una militancia, pero no alcanza para darme esperanza en lo inmediato; a menudo siento rabia y desesperanza ante la injusticia, la desigualdad y la condescendencia oportunista cuando se habla de paridad, de empoderamiento, de libertades para las mujeres.

Pero encontré una frase de Tillie Olsen y a ella me he aferrado. “El siguiente paso de la humanidad debe ser no solo el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de felicidad, sino el establecimiento de los medios —sociales, económicos, culturales y educativos— para impulsar y hacer posibles dichos derechos”.


UN HOGAR PARA DOM

"Los perros no se miran en los espejos. Pero a pesar de no haberme visto nunca, no me cuesta adivinar qué aspecto tengo. Soy un caniche blanco, demasiado alto, con una melena abundante y despeinada y unas garras delicadas en las patas. Además, los pelos de mi oreja izquierda son notablemente más oscuros y tienen un color amarillento parduzco. Oí cómo lo decían cuando me compraron. “¡Es defectuoso!”, exclamaron. Aunque estoy seguro de que incluso una tara como esa no me impediría interpretar el papel, pongamos, del caniche Artemón en la obra ‘Pinocho y la llave de oro’. Habría sido un buen actor y hubiera llevado al personaje principal una gran llave de cartón sujeta entre mis dientes.
Al señor que en 1991 me compró cuando yo aún era un cachorro duro de mollera, siempre le llamaba Amo y los otros le llamaban, y siguen llamándole, Boris o Boris Andriiovich.


1991: Ayat Al-Qurmezi, poetisa y activista por los derechos humanos bareiní.

SE FUERON


EN EL PAIS DE LOS YANQUIS

Sería medianoche cuando el barco comenzó a avanzar lentamente hacia el puerto, lleno de la silenciosa melancolía de los que partían, y una hora más tarde la ciudad, las playas y las montañas desaparecían en la distancia, como si el mar se las tragara, con la voracidad de un monstruo.
Sólo quedaba un punto brillante, una vista microscópica de la tierra de Río de Janeiro, era el faro de la isla Rasa parpadeando, como una pestaña somnolienta en la noche.
Y todos a bordo, todos en silencio, egoístamente en su dolor concentrado e incomunicable, también enviaron un “adiós” profundamente nostálgico a la vida alegre y ruidosa de Río.
Dicen que el hombre del mar es insensible a quienes nunca han visto esto. En realidad, la lágrima de añoranza brilla en el rostro de un marinero. "


BUSCANDO EL CAMINO

"Ver el mundo al través de tan malos cristales como son los libros, poner literatura donde debes poner vida, amar la existencia, no la existencia en sí, sino en las flores que de ella se desprenden —tal amar una catedral gótica, no en la armonía serena de la piedra de donde brotó, alta y delgada como una aspiración al cielo, sino en la flechecilla de su torre o en la encajería de una de sus pilastras—; esa separación que tú haces entre tu condición de hombre y tu condición de artista, te produce, ¡anémico hombre de arte!, te produce eso que tú llamas hastío, desengaño, eso que suena triste en tu poesía, esa nota que sabe a sollozo en tu música y ese espectro de muerte entre los colores de tu cuadro. Artista, hombre. ¿Y acaso el ser artista impide el ser hombre?

UN NIÑO ESPÍA A EMILY DICKINSON EN SU JARDÍN

Que la mirara un pájaro —hostilmente,
por supuesto, ¿qué hacía allí, la intrusa?—,
no era extraño, de modo que su frente
apenas se alteró, e indiferente
siguió sus ademanes de reclusa.

Ni un pájaro, ni un hombre
(ella, en ese caso, lo sabría)
la están espiando. Un niño es quién la espía
Un niño —la inocencia—, ése es su nombre.

Estaba en su jardín, arrodillada
sobre una capa roja. La mirada
curiosa la seguía entre las flores.
¿Por qué el niño guardó, de los colores,
el color de la capa? La memoria
es frágil, pero fiel. Esta es la historia:
«Estaba en su jardín, arrodillada
sobre una capa roja.» Después, nada.

Nada sino el jardín en donde corta
la memoria inmortal sus flores raras
y al que ella sólo entra. Qué le importa
que pájaros —¿o niños?— con sus caras
se asomen al jardín perecedero.
Ella es Emily Dickinson, y acepta.
Y mientras acomoda en el cantero
el brote por nacer, la tierra yerma,
como una flor perfecta
va abriéndose su alma en el poema.



AUTOR DE EL CRIMEN DE CUENCA

En su obra literaria narrativa ocupa un lugar excepcional la novela “El crimen de Cuenca”, calificada por los estudiosos como relato político-social y testimonial necesario para un mejor conocimiento de lo que fue (intentó ser) la República, sus circunstancias y los motivos del fracaso colectivoEscrita de una manera desgarrada, apenas en cuatro meses, sin concesiones estilísticas de ningún tipo, con una expresión directa en la que las descripciones ambientales dejan paso a un lúcido análisis de la situación de la provincia, la obra refleja con trazos enérgicos la situación de la provincia de Cuenca, la actuación de los grupos de poder, los obstáculos impuestos a la consolidación de las ideas democráticas y participativas, la resistencia del estamento caciquil, la incomprensión de las clases populares y, en fin, la existencia de tensiones frente a las que el joven y animoso gobernador pretendió imponer sus criterios, chocando con un auténtico muro que finalmente dio al traste con su propósito.
La novela fue publicada inicialmente en 1932.




SILENCIOS

Durante mucho tiempo, fui una superviviente demacrada y temblorosa a la orilla de la playa, incapaz de levantarse y echar a andar. Cuando por fin reconquisté los hábitos propios del proceso creativo, envié un libro a un editor y me atreví a iniciar el presente trabajo. No voy a contar aquí el resto del legado que me correspondió en usufructo cuando, una vez más, me vi obligada a dejar el trabajo en suspenso […] Ahora, a pesar de ese último silencio, el más dañino de cuantos he experimentado, ya terminó, aun no estoy completamente recobrada. Quizá mi silencio me acabe convirtiendo en la autora de otro libro.”



CON LOS PAYASOS LLEGARON LAS LÁGRIMAS

«Puede ser que lo más grande surgido en este mundo sean las religiones –siguió pensando–. Las religiones en su origen. Pero inmediatamente cayeron en manos de ideólogos. Y ésos son lo peor que existe. Los ideólogos convierten en horrible lo mejor y más hermoso. Todo cuanto quieren, es alcanzar el poder sobre los hombres. El poder y los beneficios que de él se derivan, naturalmente. Los ideólogos del Cristianismo enseñaron a los pobres desgraciados a odiar, despreciar y asesinar al profeta Mahoma y a todos los que creían en él. Los ideólogos del Islam, por su parte, enseñaron a otros pobres desgraciados a odiar, despreciar y asesinar al dios de los cristianos y a todos los que creían en él. Fueron los ideólogos quienes enseñaron a cristianos y musulmanes las torturas, la destrucción, todo aquello que hace sufrir, y el modo de asesinar. En el nombre de Dios. Otros ideólogos transformaron pensamientos otrora grandes en empresas criminales. Los políticos y las industrias del armamento se lo agradecen. Los ideólogos tienen sobre su conciencia miles de millones de muertes...



CERVANTISTA

Miembro de la Cervantes Society of America desde sus orígenes y socia fundadora de la Asociación de Cervantistas, se mantuvo atenta al devenir de esta última asociación con su voz cálida y su ofrecimiento siempre generoso. Su vida se unió, en 1960, a la de otro ilustre exiliado español como consecuencia de la guerra incivil española de 1936 a 1939: el dr. Ignacio ponseti Vives, reconocido traumatólogo pediátrico. A él dedicó Helena otrolibro: Homage to Iowa. The Inside Story of Ignacio Ponseti (Iowa City: The university of Iowa, 2007), que no deja de ser también su propia biografía, tan interesante como reveladora de sus inquietudes intelectuales y dedicación hispanista. descanse en paz

JOSE MONTERO REGUERO 
– EN RECUERDO DE HELENA PERCAS -


CADA CUATRO AÑOS NACE UNA POETA SUICIDA

A Sexton, Plath y Pizarnik
Nacidas en 1928, 1932 y 1936

Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.
Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.

Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.
No se pone triste, ni alegre, ni neurótica, no.
pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.
A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta aborrece
su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar
cierto aire suicida.

Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio
de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.
Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.


EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA

En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.

...Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.

Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.





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